El poder del pensamiento

julio 15th, 2014   •   sin comentarios   

 

Por largos años me he entrenado en el ámbito de la Neurolingüística, lo que me permitió empezar a entender  las implicancias y relaciones que existe entre la biología (específicamente la neurobiología) y nuestras percepciones , las cuales conjuntamente van conformando nuestras decodificaciones, apreciaciones y emociones diarias, respecto del mundo (material/espiritual o emocional) en que participamos.

Desde este conocimiento, comprendí algunas situaciones que anteriormente me costaba integrar; como, por ejemplo,  la diferencia de opiniones sobre la  belleza del Norte chileno, especialmente entre una persona residente y uno que recién llega. Por un lado, los que han crecido o vivido por mucho tiempo en esta zona, aprendieron en forma natural o por aprendizaje vicario (imitando a su pares y entorno social)  a descubrir y disfrutar la belleza “encubierta” de estos parajes, como por ejemplo la infinitud de texturas y colores de sus cerros; la calidez de sus aguas y su ecosistema, que pareciera estar oculta, al menos en un inicio, para los que recién arriban a esta zona, especialmente si previamente no han sido informados sobre las peculiaridades de su paisaje. Estos últimos requerirán de un tiempo para poder acostumbrar sus percepciones a estímulos diferentes a los de su repertorio cotidiano y ya instaurado en su inconsciente (paisajes diferentes a los del desierto).  Por el contrario, si antes del viaje buscan información, fotografías y se “empapan” de la zona, estarán utilizando estrategias para condicionar su inconsciente en forma más direccionada y probablemente puedan percibir con mayor rapidez alguna de las bellezas de esta zona.

Así por ejemplo, si tengo que trasladarme al norte por trabajo y, previamente hago una lista de todos los beneficios que me traerá a mi y a mi familia y los lugares que podremos visitar gracias a este traslado (información, recompensas positivas), me será mucho más fácil acostumbrarme y al llegar podré estar más receptiva al paisaje que me da la bienvenida. Si por el contrario, pensamos es un castigo, una lata o la única oportunidad laboral que tenemos, adivinen  qué pensaremos/sentiremos al  llegar…

Me parece interesante analizar este fenómeno con parte de mis recientes aprendizajes del libro de ejercicios de “Un Curso de Milagros” (Allen Watson), donde en una de sus lecciones (16) se estipula que “ Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos”, sin excepción; agregando que “…ningún pensamiento carece de efectos” y que “Cada pensamiento de nuestra mente está produciendo algo todo el tiempo…”.

Richard  Stengel, autor del  libro “El Legado de Mandela”, afirma que durante sus extensas entrevistas en los dos años de acompañamiento periodístico a Nelson Mandela, líder internacionalmente indiscutible, entendió cómo un hombre inicialmente vehemente se convirtió en el líder que todos conocemos y reconocemos. Mandela, le habría comentado que su mejor Mentor en su transformación, habían sido  sus 27 años de presidio y que el haber estado confinado en una pequeña celda  los primeros años, le permitió  re-encuadrar las circunstancias aparentemente adversas para transformarlas en un aliado. Esos largos años de “encarcelamiento”, le permitieron instruirse en una diversidad de temas que incidieron favorablemente en su cambio de conductas y creencias, pudiendo darle un significado relevante a su contexto (encierro), todo lo cual impactó positivamente en el estilo de liderazgo que comenzó a surgir lentamente en el transcurso de esos años. Mandela construyó una rutina diaria (lecturas de temas disímiles, ejercicios físicos, etc)  que le permitieron no sólo mantenerse saludable (mental/físicamente) sino instaurar nuevas estrategias que colaboraron en su objetivo final; terminar con el Apartheid. Estas circunstancias, aparentemente de condiciones extremas, le otorgaron el espacio y tiempo necesario para, por ejemplo, elegir, preparar y entrenar cada una de las palabras que conformarían el inicio de las negociaciones del término del Apartheid; su primera reunión con el entonces  Presidente de Sudáfrica, estando todavía en prisión.

En este contexto es atingente mencionar que es importante darnos cuenta que todos nuestros pensamientos  son los causantes de los efectos de nuestro mundo (imaginario/mental y real). “Piensas que los acontecimientos externos causan que veas ciertas cosas, pero de hecho son tus pensamientos los que causan lo que ves (tus percepciones)” (lección 17, curso de Milagros).

En el caso de los años de presidio de Mandela, podemos darnos cuenta que, tal como él lo declaró en varias oportunidades, esos años fueron un recurso que supo utilizar como parte crítica de su repertorio de estrategias para un cambio radical de  su persona y estilo de liderazgo inicial (vehemente y agresivo) . El tiempo de aparente “ociosidad” lo utilizó para re-entrenarse en forma consciente y persistente,  instaurando por ejemplo una rutina de ejercicios diarios que lo ayudaban a despejar su mente y mantenerse en forma; convirtiéndose en un voraz lector de una variedad de temas que le permitieron,  por ejemplo, entender y empatizar con  los líderes de opinión de las autoridades regentes de Sudáfrica  de ese entonces, todo lo cual integró en forma persistente  por veintisiete años.

Mandela aprendió a identificar y cambiar aquellos pensamientos que se desviaban de su objetivo en forma constante. Por ejemplo, su inicial reacción agresiva a los tratos humillantes de sus captores, fueron lentamente reemplazados por breves conversaciones empáticas, gracias al entendimiento que le dieron sus lecturas sobre el bajo nivel socio/educacional de sus captores. Aprendió primero a identificar los pensamientos “negativos/adversos” que surgían de su inconsciente (impulso de reacción agresiva ante una agresión); lo que lo instó a sostener su rutina de estrategias para reemplazarlos, teniendo siempre claro su objetivo final (término del Apartheid). La diversidad de estrategias (lecturas, ejercicios diarios, etc) le permitieron cambiar su percepción de realidad presente y visualizar el futuro que esperaba para toda su nación. Según Richard Stengel, lo importante para Mandela no era la velocidad de las decisiones que tomaba, sino la dirección de las mismas, enfatizando que la rapidez no es lo que nos hace audaces, sino que para alcanzar el objetivo había que adoptar una perspectiva amplia, lo que exigía “estar dispuesto a cambiar profundas convicciones”, sosteniendo el ensayo de estas nuevas conductas en el tiempo (por ejemplo, sus lecturas y secuencia de ejercicios diarios).

Después de leer este libro, me quedo pensando… sobre la magnitud que implica el estar disponible para cambiar en consciencia nuestras “profundas convicciones”.

Entonces…, si a Mandela le tomó 27 años una transformación integral, me pregunto: ¿Qué profundas convicciones que comandan y  te sostienen en conductas equívocas para tu bienestar en tu vida, estás dispuesto a cambiar?. Todo lo que ves es el resultado de tus pensamientos. En esto no hay excepciones. No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.  “El pensamiento siempre tiene lugar primero, a pesar de la tentación de creer que es al contrario “(lección 17, curso de Milagros).

Cecilia Carrasco C.
Mg. Gestión y Personas

 

 

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Somos polvo de estrellas

diciembre 3rd, 2013   •   sin comentarios   

En este interminable paraje de aprendizaje sobre la diversidad de estilos comunicacionales, codificaciones y decodificaciones vivenciales, he ido introduciéndome en las neurociencias y más específicamente en la psiconeurología y sus redes asociadas. Me he ido zambullendo en el mundo donde se entrelazan y asocian las emociones, la mente y la neurofiosología , lo que desde mi interpretación y estudios, constituyen uno de los espacios vitales desde donde se gestan y refuerzan nuestros patrones conductuales y socioemocionales, los que son modificados y/o reforzados por nuestro entorno, aceptando ya la creencia fáctica que estamos en constante influencia recíproca (nosotros/otros/medio ambiente).
En este contexto, he estado investigando hace ya tiempo, sobre las bases científicas de una de las recurrentes estrategias de la PNL para instaurar o modificar nuevas conductas; ésta es la de simular una vivencia, “como si” fuese realidad. Para ello, la PNL incorpora las percepciones sensoriales (sentir, oler, visualizar, escuchar) como estrategias claves . La estimulación sensorial producirá una reacción emocional la que es gatillada por el corazón (el que produce energías eléctricas y magnéticas 100 y 5.000 más poderosas que las del cerebro, respectivamente) y que impactarán consecuentemente en el tipo de pensamiento (la interpretación de la experiencia) producida por la mente, desencadenando a su vez reacciones biológicas en el cuerpo.
En esta secuencia de reacciones, cabe hacer notar que, de acuerdo con los nuevos planteamientos científicos (por ejemplo la interpretación de Copenhague), las partículas subatómicas de las cuales estamos constituidos (materia) no son sólidas, sino “pequeñas nubes de probabilidades” (Mc Taggart,2009), las cuales están interconectadas desde incluso antes del inicio del universo (el espacio de interconexión es hoy comúnmente denominado como “campo”). Así entonces, para realizar un cambio en la materia (nosotros, nuestra circunstancia), habremos de cambiar la energía del corazón (energías eléctricas y magnéticas), osea…, nuestras emociones y sentimientos (las que se derivan de dos emociones básicas; amor y temor), como así también tener presente que la imaginación (pensamientos) juega un rol vital en nuestra interpretación de mundo. Sin embargo no estoy tan segura que tengamos claro la criticidad del efecto de nuestras emociones y sentimientos (corazón) en la construcción de nuestra realidad o deseos.
De acuerdo a la calidad de la emoción/sentimientos que vivenciemos (amor/ emociones positivas; temor/emociones negativas o sus derivados) enviaremos señales cerebrales determinantes que desencadenarán, por ejemplo, en secreción de cortisol (indicación de peligro, estrés) o serotonina (placer), afectando radicalmente la materia. Es decir, nuestros pensamientos (creados a partir se emociones o sentimientos) traducen la energía (ondas electromagnéticas) producida por nuestros sentimientos a materia visible. Entonces es clave generar y propiciarnos experiencias (pasadas o ficticias) positivas para sostener un equilibrio (homeostasis) en nuestra vida e incidir positivamente en la calidad de la manifestación de nuestras intenciones.
Se me ocurre sintetizarlo en un ejemplo personal, cuando, estando recién egresada trabajaba en una mina al interior de Antofagasta y a mediados del año comencé a decir a mis compañeros que me iría en enero del año siguiente a estudiar un posgrado en Santiago. Por meses estudié las alternativas académicas; las universidades y las áreas de mi interés. Me ocupé de cada detalle y me “sentía” y visualizaba en detalle en el lugar donde trabajaría y estudiaría. Ciertamente el “campo”, representado en ese entonces por mi entorno laboral altamente favorable, era un aliado para poder abocarme (mental y emocionalmente) sin mayores distractores a este emprendimiento.
A mediados de diciembre me llama un ex compañero desde Santiago y me comenta que su empresa, otra minera, estaba buscando una persona con mi perfil. Dos días de entrevistas fueron suficientes para que en enero del año siguiente estuviese en Santiago, matriculándome en mi pos grado y con un contrato en mano.
El tiempo de “preparación” en la búsqueda de universidad y la convicción sostenida en la visualización de mis objetivos, como si ya estuviesen cumplidos (venirme a Santiago, tener empleo y estudiar) fueron la clave para alinear mis sentimientos (corazón) con mis pensamientos (mente) y consecuentemente producir el cambio en la materia (hacer realidad mi venida a Santiago bajo las condiciones antes mencionadas).
Otra historia hubiese sido si me hubiese orientado al problema al plantearme este objetivo; como por ejemplo el hecho de no contar en ese momento con redes en Santiago, la lejanía de mi familia, el costo del posgrado, etc. En ese caso, las señales que hubiese enviado desde mi corazón al cerebro (mente) hubiesen sido de temor y desazón y consecuentemente hubiese impacto negativamente, por ejemplo, mi estado anímico e inmunitario.
La mente es energía. Cuando sientes y piensas transmites energía que desencadena procesos psiconeurológicos que incidirán en la calidad de tu bienestar.
Cierta estoy que, cada cual actúa desde su libre albedrío. Sin embargo, el tema es hacernos consciente del efecto de nuestras emociones en la calidad material, emocional y espiritual de nuestras vidas.

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Adiestrando mi Mente

noviembre 4th, 2013   •   sin comentarios   

Parte de mi quehacer laboral tiene relación con realizar sesiones de Coach a profesionales que desean un cambio en su vida laboral; a colaborar en la inducción local y laboral a profesionales extranjeros que ven en nuestro país una posibilidad cierta de desarrollo integral y a jóvenes que recién han egresado de la enseñanza superior, que están en búsqueda de distinciones para evaluar lo que estudiarán.

En todos ellos, a pesar de su diversidad, los moviliza una intención hacia un objetivo. Todos ellos llegan a la sesión predispuestos, abiertos a integrar distinciones, recursos que están en sus propio sistema de vida y que con un poco de orientación identificarán para potenciar y/o modificar su repertorio de conductas presentes, impactando sus resultados futuros, si es que toman consciencia y perseveran en entrenar o re-entrenar su mente, su cuerpo y consecuentemente sus creencias.

A raíz de estos acompañamientos y mis clases en el área de Desarrollo Organizacional con PNL en estamentos hospitalarios, me surge la inquietud de compartirles un sinfín de reflexiones en esta línea, pero asumiendo mi propia tarea recurrente de focalización y de entregar un aporte concreto y sintético, quisiera detenerme en lo que siento es esencial para alinearnos con un objetivo; el tema de la atención y dirección de nuestra energía (lo que sería equivalente a direccionar la pequeña corriente de luz que todos emanamos, de acuerdo al científico Fritz Popp) , lo que en términos simples entendemos como focalización. Tema que además considero interesante, ya que aproximadamente el 8% de nuestra población tiene déficit atencional, condición que se puede entrenar, por cierto.

Para enmarcar brevemente lo anterior, diremos que estamos siendo testigos de una revolución científica en torno a las leyes de Newton.

En simple…, tenemos cincuenta trillones de células en nuestro cuerpo que interactúan en forma constante y recíproca y los últimos descubrimientos referente a las partículas subatómicas dan cuenta que éstas no son estable ni sólidas, que se influyen recíprocamente al estar en constante interacción con otras y que a su vez se ven influenciadas no sólo por el estímulo del medio (contexto), sino por la interpretación del observador.

¿Qué quiere decir todo esto?, que la interpretación de la experiencia (mediada por la biología personal y por los recursos) determina la calidad de nuestras vivencias. Entonces, lo primero que hay que tener presente al plantearnos un objetivo, previo al entrenamiento de la mente en forma consciente es preguntarse si el objetivo deseado es ecológico (sano/nutritivo) para mi sistema. Me parece importante que reflexionemos con nuestro propio sistema cómo se sentiría una vez alcanzado el objetivo. ¿Qué demandas nos impondrá esta aventura?; ¿desde donde surge este objetivo?. A veces, seguimos patrones conductuales motivados por la moda, una conducta de un amigo que nos parece atractiva de imitar o lo hacemos por aumentar nuestras riquezas materiales, sin evaluar a cabilidad el impacto que podría tener en nuestro bienestar integral (tal vez un esfuerzo intelectual o físico desbordante; descuido de tus tareas domésticas, inversión no presupuestada, etc), impactando nuestra homeostasis o equilibrio integral (biológico/mental, agregando espiritual), con un sinfín de consecuencias, entre ellas, un posible estrés.

Es por ello que es conveniente precisar en forma realista y contextualizada el alcance de los objetivos (los para qué y cómo); tal vez realizar una lista te ayude a observarlos.

En este contexto, se me viene a la mente una vecina de mi condominio; una señora bastante mayor que, cada mañana la veo salir muy arreglada, como si fuese a trabajar. En ciertas ocasiones, cuando lo amerita el tiempo o su cuerpo, integra a su rutina mañanera un bastón; un paraguas o un quitasol.

Un día me acerqué, curiosa por saber hacia donde se dirigía, ofreciéndole llevarla en el auto. Sin embargo, no sólo quedé sorprendida al enterarme que estaba cercana a los noventa años y que “sólo” iba a comprar el pan, tres cuadras a distancia de nuestro hogar, actividad que utiliza como una buena excusa para dar agilidad a su cuerpo y para interactuar con disímiles personas que enriquecen su mente y su vida, lo que le permitía estar actualizada de las contingencias nacionales y mantener además, una buena calidad de vida. Entonces, entendiendo que este objetivo recurrente (ir a comprar el pan) es ecológica para mi vecina, me puse a pensar cómo se insertaba acá el tema de la atención y dirección de energía para que llevara a cabo su objetivo de forma exitosa diariamente. Al saber que había sido deportista, me doy cuenta que ella tiene claro la incidencia que tiene en su bienestar integral, el realizar una actividad física. Entonces, por su edad, se impuso un objetivo realista (caminar 3 cuadras de ida y devuelta hacia la panadería), integró recursos (bastón, quitasol o paraguas) que la ayudan a mantener su dirección hacia el objetivo y a pesar que se detiene a conversar con varias personas (conserje, vendedor diarios, vecinos, etc), tiene claro que tiene que volver con el pan para el desayuno, por tanto mantiene la atención del tiempo que emplea en cada una de las actividades hacia/desde la panadería.

Sin proponérselo, mi vecina me entregó una hermosa reflexión, enmarcada por la científica Lynne Nc Taggart en su libro “El experimento de la intención”, referida a que “Las personas más eficaces son aquellas que han adiestrado sus mentes, al igual que los deportistas han adiestrado su cuerpo, para maximizar sus posibilidades de éxito” (Mc Taggart, 2009), entendiendo por mente como la mezcla del intelecto, los sentimientos y el espíritu; que por defecto, se espejean en el cuerpo. En síntesis, entrenar nuestra disciplina interna.

Ciertamente, puedo entender ahora el porqué de la calidad de vida de mi vecina…

Cecilia Carrasco Cruz

Mg. Gestión y Personas (MAGRHUM)

Master/Trainer en PNL

Autora libro Disfasia: Sembrando Nuevas Creencias

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Omega 3 y Omega 6: bendito Sacha Inchi

septiembre 14th, 2013   •   2 comentarios   

Desde mi rol de investigadora y madre de un joven con capacidades diferentes, siento que con los años me he ido convirtiendo en una singular aprendiz de Machi, donde la magia y la sincronía me han llevado a ensanchar mis antiguas fronteras de creencias a nivel transversal, abriéndome por ejemplo a integrar la medicina alópata con la homeópata en nuestro diario vivenciar, lo que se traduce en conductas cotidianas como tomar en forma paralela a mis vitaminas, jugo de piñas en ayunas, ya que éste es un regenerador de tejidos; también matizar unas gotitas para el dolor de estómago (como el conocidísimo “Valpin”) con agüita de menta, como así también incursionar en incorporar en la ingesta de nuestros hijos, especialmente el mayor, un aceite conocido como Sacha Inchi o maní del Inca el cuál tiene altas concentraciones de Omega 2 y 6 en forma paralela a su receta médica para mejorar su capacidad de concentración, la que lenta e intermitentemente comenzó a ser reemplazada por este aceite.

La semilla del Sacha Inchi crece principalmente en el Amazonas del Perú;, también presente en Ecuador y Colombia y tiene altos niveles de concentración de Omega 3 y 6, los que mantienen equilibrado nuestro colesterol; refuerza nuestro sistema inmunológico, como así también interviene favorablemente en la maduración, crecimiento cerebral y en la calidad de nuestras sinapsis (conexiones neuronales).

Esta semilla, cuyo nombre científico es Plukenetiavolubilis Linneo es la única en el mundo, ya que contiene en forma natural un 48,6% de Omega 3 y un 36,8% de Omega 6, además de una pequeña concentración de Omega 9, siendo reconocida a nivel global por su alta cuota de beneficios para la salud; entre ellos, nuestro proceso de mielinización; lo que en términos simples significa que la ingesta de esta semilla contribuye a potenciar la calidad de nuestras conexiones neuronales y consecuentemente, en la construcción de nuestros procesos mentales. Es decir, amplia nuestra capacidad de inferencia y extrapolación de experiencias, sobre la cual erigimos nuestras nuevas percepciones de mundo.

Por todo lo anterior, les recomiendo incluir la ingesta de esta semilla a todos sin excepción, para lo cual pueden contactar a Melissa, dueña de Ambrosia Natural, (www.ambrosia-natural.cl) a info@ambrosia-natural.cl.

Los invito también a profundizar en conocimiento, en siguiente video

En gratitud a Sacha Inchi!

Cecilia Carrasco Cruz

Mg. Gestión y Personas (MAGRHUM)

Trainer en PNL

 

Autora libro Disfasia: Sembrando Nuevas Creencias

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Potenciando mi liderazgo interior

agosto 23rd, 2013   •   3 comentarios   

Sabido y comprobado está que existen varios factores que incidirán en la calidad de vida que tendrán nuestros hijos, comenzando por el tipo de Apego que anidemos para ellos al inicio de su vida; los factores protectores que instauremos en el transcurso de su crianza y por supuesto, la calidad de conexión que desarrollemos con ellos. Todos y cada uno de estos factores colaborarán en la co-construcción de la identidad de nuestros hijos que se irán denotando en determinadas conductas y creencias con el paso del tiempo.

Adicionalmente, cada día estamos más informados sobre la subjetividad de la percepción de la realidad, la que depende de dos factores: la disposición biológica y por sobre todo, la calidad de los contextos en donde nos desenvolvemos.

Así entonces, por ejemplo, una persona miope, tendrá interferido la calidad de su percepción, al menos visual, si no utiliza en forma permanente sus anteojos (recurso), lo que lo llevará a interpretar de forma más diversa una experiencia que un par que no tenga esta condición. No obstante el foco de atención de los padres y/o tutores, no debería estar en su condición biológica (miopía) sino en que aprenda a utilizar los recursos sistémicos (en este caso, sus anteojos) para ampliar sus potencialidades de construcción de realidad. De la misma manera, dos niños criados en contextos sociales opuestos (como por ejemplo un niño en situación de vulnerabilidad socio/económica y otro no) realizarán interpretaciones (al menos iniciales) distintas ante una misma situación de violencia, basadas en sus experiencias contextuales. En este caso, el grado de distinción estará dado, sin lugar a dudas por la información recibida de su entorno, partiendo por decodificación y propia interpretación de las figuras más significativas de los niños/as; generalmente sus padres.

Se imaginan entonces cómo construyen su identidad los chicos y chicas que portan alguna condición “diferente” (mal mentada discapacidad) en un contexto país como el nuestro, en donde el ser distinto está recién emergiendo como posibilidad cierta de identidad.. Entonces, la pregunta surge… ¿de quién es la responsabilidad?; de los chicos/as; del sistema país (gobierno) o su familia?.

Desde mi mirada y propio vivenciar, como madre de un joven con Trastorno General del Desarrollo (disfasia), la responsabilidad es y será por siempre en forma prioritaria, del sistema familiar, liderado por los padres, seguido por todos los otros participantes de nuestra sociedad, con mayor o menor grado de incidencia (amigos, colegio, barrio, etc).

Entonces, el objetivo, idealmente al inicio del camino, está en re-entrenar y resetear las conductas y creencias de nosotros, los padres, para poder liderar en forma efectiva los desafíos que impondrá la co-construcción de una identidad positiva de nuestro hijo/a especial, o en su defecto, si ya son grandes, para poder erradicar o re-encuadrar creencias personales que han incidido en la autovaloración de nuestros hijos/as.

Humberto Maturana, célebre chileno en el vasto valle de la construcción de realidades y lenguajear, nos señala que las realidades se van co-construyendo más allá de nuestra biología; de la mano de la calidad de nuestras interacciones interpersonales, lo que desde el marco referencial de la Programación Neurolingüística (PNL) parafrasearíamos algo así como la calidad de nuestra forma de empatizar con el otro incidirá poderosamente la forma de interpretar la vida.

Desde esta mirada, sentimos que el desafío inicial está en la base estructural familiar; es decir, en nosotros, los padres, quienes tendremos la misión de resetearnos emocionalmente para potenciar y/o transformar nuestro liderazgo interior para cooperar eficientemente en la co-construcción de una identidad sana con nuestro hijo/a e incentivarlo a que desarrolle al máximo sus potencialidades, en igualdad de condiciones que el resto de los integrantes de su familia, más allá de su biología.

Cecilia Carrasco Cruz
Mg. Gestión y Personas (MAGRHUM)
Trainer en PNL
Senior Consultant Partner en MENTORING-Chile

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