Potenciando mi liderazgo interior

23 de agosto, 2013   •   3 comentarios   

Sabido y comprobado está que existen varios factores que incidirán en la calidad de vida que tendrán nuestros hijos, comenzando por el tipo de Apego que anidemos para ellos al inicio de su vida; los factores protectores que instauremos en el transcurso de su crianza y por supuesto, la calidad de conexión que desarrollemos con ellos. Todos y cada uno de estos factores colaborarán en la co-construcción de la identidad de nuestros hijos que se irán denotando en determinadas conductas y creencias con el paso del tiempo.

Adicionalmente, cada día estamos más informados sobre la subjetividad de la percepción de la realidad, la que depende de dos factores: la disposición biológica y por sobre todo, la calidad de los contextos en donde nos desenvolvemos.

Así entonces, por ejemplo, una persona miope, tendrá interferido la calidad de su percepción, al menos visual, si no utiliza en forma permanente sus anteojos (recurso), lo que lo llevará a interpretar de forma más diversa una experiencia que un par que no tenga esta condición. No obstante el foco de atención de los padres y/o tutores, no debería estar en su condición biológica (miopía) sino en que aprenda a utilizar los recursos sistémicos (en este caso, sus anteojos) para ampliar sus potencialidades de construcción de realidad. De la misma manera, dos niños criados en contextos sociales opuestos (como por ejemplo un niño en situación de vulnerabilidad socio/económica y otro no) realizarán interpretaciones (al menos iniciales) distintas ante una misma situación de violencia, basadas en sus experiencias contextuales. En este caso, el grado de distinción estará dado, sin lugar a dudas por la información recibida de su entorno, partiendo por decodificación y propia interpretación de las figuras más significativas de los niños/as; generalmente sus padres.

Se imaginan entonces cómo construyen su identidad los chicos y chicas que portan alguna condición “diferente” (mal mentada discapacidad) en un contexto país como el nuestro, en donde el ser distinto está recién emergiendo como posibilidad cierta de identidad.. Entonces, la pregunta surge… ¿de quién es la responsabilidad?; de los chicos/as; del sistema país (gobierno) o su familia?.

Desde mi mirada y propio vivenciar, como madre de un joven con Trastorno General del Desarrollo (disfasia), la responsabilidad es y será por siempre en forma prioritaria, del sistema familiar, liderado por los padres, seguido por todos los otros participantes de nuestra sociedad, con mayor o menor grado de incidencia (amigos, colegio, barrio, etc).

Entonces, el objetivo, idealmente al inicio del camino, está en re-entrenar y resetear las conductas y creencias de nosotros, los padres, para poder liderar en forma efectiva los desafíos que impondrá la co-construcción de una identidad positiva de nuestro hijo/a especial, o en su defecto, si ya son grandes, para poder erradicar o re-encuadrar creencias personales que han incidido en la autovaloración de nuestros hijos/as.

Humberto Maturana, célebre chileno en el vasto valle de la construcción de realidades y lenguajear, nos señala que las realidades se van co-construyendo más allá de nuestra biología; de la mano de la calidad de nuestras interacciones interpersonales, lo que desde el marco referencial de la Programación Neurolingüística (PNL) parafrasearíamos algo así como la calidad de nuestra forma de empatizar con el otro incidirá poderosamente la forma de interpretar la vida.

Desde esta mirada, sentimos que el desafío inicial está en la base estructural familiar; es decir, en nosotros, los padres, quienes tendremos la misión de resetearnos emocionalmente para potenciar y/o transformar nuestro liderazgo interior para cooperar eficientemente en la co-construcción de una identidad sana con nuestro hijo/a e incentivarlo a que desarrolle al máximo sus potencialidades, en igualdad de condiciones que el resto de los integrantes de su familia, más allá de su biología.

Cecilia Carrasco Cruz
Mg. Gestión y Personas (MAGRHUM)
Trainer en PNL
Senior Consultant Partner en MENTORING-Chile

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3 comentarios

  1. Pedro Pablo Cortés
    publicado sep 19, 2013 a las 11:11 AM

    “Felicitaciones un excelente artículo”.

    Dr. Pedro Pablo Cortés, Vicedecano, Facultad Ciencias de la Salud Universidad Iberoamericana de Ciencias y Tecnología

  2. Jennifer Conejero
    publicado sep 19, 2013 a las 11:13 AM

    “Me parece un buen artículo. Comparto que el primer cambio tiene que venir desde el entorno más cercano, pasar de ver a los niños de discapacitados a niños / jóvenes / adultos con capacidades diferentes, eso favorece la autoestima y, los lleva a potenciar su desarrollo personal.
    Me acordé de una vez que iba por un mall de la zona oriente, yo tenía como 7 meses de embarazo, va un hombre con su hijo adolescente, el sujeto casi me golpea por no ir mirando por donde caminaba, su hijo lo toma y le dice: “papá, ten cuidado con la señora embarazada”. El joven tenía Síndrome de Down”.
    Jennifer Conejero, Neuropsicóloga

  3. Claudia Khamis
    publicado oct 04, 2013 a las 1:10 PM

    Muy buen artículo. Me pareció súper aportador para los padres cuando haces la distinción entre el foco sobre la biología q condiciona a nuestros hijos y el foco sobre la co-construcción de su identidad. Este es para mi un punto fundamental en el desarrollo y proyección de nuestros niños. Como yo puedo aportar como padre en ambos focos y limpiando el filtro de mi propia mirada hacia mi hij@ cuando apunto a la persona y no a la condición.
    Claudia Khamis, Ing. Civil Mecánico, Coach en PNL y por sobre todo, mamá de Dany

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